El lado oscuro de los drones

El último yihadista detenido, buscaba drones desde Mérida para incorporarlos como armas de ataque. Al parecer, la tecnología de éstos vehículos aéreos se expande como la pólvora, y como no, si sus bondades son infinitas, también lo son sus maldades. Aunque la carga pueda ser pequeña, cinco o más kg de explosivos pueden provocar un incidente serio. Al parecer, éste individuo pertenecía al aparato tecnológico I+D+I del Dáesh, donde buscaban tecnologías para atentar y financiación económica. El objetivo era la obtención, a través de un entramado de empresas, de tecnologías, incluidas drones para enviarlos a Siria.

Resulta patético, que nuestros científicos tengan que emigrar y que no dispongamos de fondos, ni para luchar contra el cancer, como hace poco escuchamos que una investigadora, clave en el estudio de la lucha contra éste era despedida por falta de presupuesto. Sin embargo, esta gente apoyada por unos cuantos países, entre los que están Arabia Saudí, dispone de recursos (no diría ilimitados) pero casi, para justamente lo contrario. Arabia Saudí envía cantidades ingentes a Europa para construir mezquitas y no se queja nadie, cuando es de los pocos países que no acoge ni un solo refugiado, cuando tienen la misma cultura y religión. Y aquí en nuestro país, el señor Amancio Ortega, realiza un conjunto de donaciones millonarias de máquinas de última generación para tratar el cancer y se le dice de todo (no me meto en las connotaciones fiscales, pero de Arabia ni palabra chico). Al final pienso que aquí los malos acaban siendo los buenos y los buenos los malos. Así nos va. No me gusta meter coletillas de éste tipo en mi blog, pero con ésta noticia es inevitable. La gente tiene que pensar más por sí misma y no dejar que otros piensen por ella.

Fuente: la crónica de Badajoz

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